Supongo que a los compradores de un iPod les habrá pasado la historia que voy a contar:

Estás varios meses pensando en si debes comprarte o no un iPod. Le das vueltas a la cabeza, miras y remiras por internet infinidad de webs viendo otros aparatos. Los otros mp3 son más baratos y tienen más prestaciones, si, pero tú quieres un iPod. No sabes muy bien por qué, pero quieres el reproductor de Apple. No tiene radio, es más caro, no puedes sacar las canciones del reproductor al ordenador, su función como disco duro es más que discutible… si, todo eso pasa por tu cabeza, pero lo quieres. Quizá sea su variedad de colores, su acabado metalizado, su aura de gadget cool, sus bonitos auriculares, las fundas tan cucas que venden y que hacen juego con tu nuevos zapatos… cosas que no tienen nada que ver con la calidad del reproductor en si, pero que a ti te animan más a comprarlo que otras cosas, en un principio más importantes. Leer más.

El caso que al final, después de mucho tiempo, decides comprarlo. Piensas en lo mucho que vas a fardar de mp3 en el trabajo. Vas a pasearte por ahí chuleando delante del compañero de curro que sólo ha tenido dinero para comprarse un simple Creative. Los primeros días estás emocionado probando todas sus características, flipando por su intuitiva navegación de menús, gastando mucha parte de tu tiempo descargando las carátulas de los álbumes, añadiendo fotos, videos… Piensas en lo grande que es Steve Jobs y su gente en crear esta maravilla de la naturaleza. Los pones en un altar.

Todo esto es muy bonito, hasta que a los 6 meses (como mucho) el “santificado” Steve Jobs vuelve a reunir a periodistas en sus famosas “Keynote” para anunciar: ¡¡¡¡otra versión de tu iPod!!!!

¡¡¿¿Quéeeee?!! Te preguntas. “Pero si me acabo de comprar uno hace nada, y ahora sacáis otro, ¡¡malditos cabr#@¬∞!!

El iPod que tu te habías comprado, ese que el mismo Steve Jobs alababa diciéndo que era el mejor, más avanzado y más fashion, ahora resulta que no era tan bueno, y que, según palabras del mismo Jobs, “esta nueva versión viene a solucionar fallos de las otras versiones”. Además esta nueva versión es más delgada, con más colores, con la pantalla más grande, con más botones… pero que sigue sin radio. ¡¡¡Y encima los nuevos accesorios ya no sirven para tu iPod!!!
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Supongo que esta situación le habrá pasado a más de uno. Apple, tiene la manía, de cada poco tiempo renovar su catálogos de iPod. Esta renovación, que casi siempre suele limitarse a un lavado de cara estético y a la inserción de alguna nueva función, responde al espíritu de la compañía de California. Me explico. Una de las señas de identidad de esta compañía, es la de la innovación pero sobretodo la del diseño. Apple ha querido labrarse una historia de compañía cool y fashion. Y una manera de seguir creando esta imagen es la de renovar constantemente su línea de iPods. Poco le importa la gente que se queja de que el mp3 que les ha costado 200€ se queda obsoleto (respecto al diseño) en poco más de 6 meses.

Esta es la política de Apple. Es así, y seguirá siendo así.

PD: por cierto, si te has comprado un maravilloso ordenador Mac Book, super fashion y tal… mentalízate que dentro de poco saldrá otro mejor, al mismo precio, y más cool. Lo siento.

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  1. It‘s quite in here! Why not leave a response?